| EVOLUCIÓN
Si bien la severidad de los síntomas
puede variar de una persona a la otra, la evolución
de la EH puede dividirse en tres etapas:
> Etapa temprana
> Etapa intermedia
> Etapa tardía
Etapa temprana:
Las manifestaciones se producen a nivel de cambios en la coordinación,
quizás algunos movimientos involuntarios, dificultades
en la resolución de problemas y muchas veces se observa
depresión o irritabilidad.
En esta etapa la medicación suele ser efectiva para
tratar la depresión y otros síntomas emocionales.
Es un buen momento para comenzar a planificar el futuro tanto
desde una perspectiva financiera como legal.
Etapa intermedia:
Los movimientos involuntarios (corea) suelen aumentar y comenzarán
a verse afectados el habla y la capacidad de tragar.
En esta etapa es importante consultar a un foníatra,
quien será capaz de ofrecer sugerencias y estrategias
para mejorar la comunicación y las habilidades para
tragar. A veces también puede ser de gran ayuda un
terapeuta físico u ocupacional para ayudar a mantener
el más alto nivel de las funciones motoras y de ese
modo mejorar la calidad de vida del paciente.
El pensamiento y el raciocinio también irán
decayendo. En esta etapa será difícil mantener
un trabajo o llevar adelante las tareas del hogar. Algunas
acciones simples pueden ayudar a reducir la frustración
y prolongar la independencia. Un ejemplo de ello podría
ser el hecho de mantener una rutina diaria y anotar y agendar
reuniones y eventos.
Etapa tardía:
Las personas que se encuentran en esta etapa probablemente
tengan una corea severa y muestren una importante rigidez.
La alimentación y la pérdida de peso se vuelven
una preocupación central, ya que el paciente suele
tener problemas para masticar y tragar y muchas veces se atraganta
con la comida.
En este estado tardío es conveniente consultar a un
gastroenterólogo – cirujano para analizar la
conveniencia o no de realizar una gastrostomía, que
le permita al paciente alimentarse por muchos años
sin sufrir ahogos. Si este fuera el caso también sería
útil la consulta con un nutricionista para que defina
la nueva alimentación.
En la etapa tardía habitualmente el cuidado del paciente
depende totalmente de otras personas, ya que a esta altura
no puede caminar o hablar, es decir que ya no logra valerse
por sí mismo. Sin embargo, es importante recordar que
es posible que el paciente aún perciba parte de su
entorno y que comprenda el lenguaje parcialmente.
Las personas no mueren de EH sino de alguna complicación
provocada por la enfermedad.
La muerte suele ocurrir entre los 15 y 30 años de haberse
manifestado los primeros síntomas.
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