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> La enfermedad de Huntington y la molécula SUMO - MAYO 2004
Por el Dr. Alberto L. Rosa


Un artículo de investigación científica muy reciente, publicado el 2 de Abril de 2004 en la prestigiosa revista Science, indica que la proteína llamada SUMO-1 participa en el desarrollo de la enfermedad de Huntigton (EH). Los estudios fueron realizados por el Dr. J.L. Marsh y sus colaboradores de la Universidad de California en Irvine (EEUU). Este hallazgo tiene importancia en la comprensión de la patogénesis de la EH y potencial impacto en las perspectivas futuras de tratamiento. Por lo tanto, resulta de interés disponer de un breve comentario sobre el contenido de dicha publicación.

Sabemos que los pacientes con EH son portadores de una alteración en una región específica del ADN. Esta región es la encargada de producir huntingtina, una proteína normalmente presente en las células humanas que cumple diversas funciones. La huntingtina, como toda proteína, consiste en una cadena de eslabones llamados “aminoácidos”. La alteración de la huntingtina en la EH se produce por un incremento en la cantidad de eslabones del aminoácido llamado “glutamina”. Los pacientes con EH tienen una proteína huntingtina con 40 o más glutaminas, mientras que los individuos no afectados tiene 26 o menos glutaminas. La huntingtina con más de 40 glutaminas (“poliglutaminas”) es tóxica para la célula siendo las neuronas particularmente afectadas en la EH. El proceso de toxicidad neuronal mediada por la presencia de “poliglutaminas” lleva a neurodegeneración y a la aparición de la EH. Otras enfermedades neurológicas, por ejemplo un subgrupo de las denominadas “ataxias”, también están causadas por proteínas con “poliglutaminas”.

En los últimos años hemos aprendido que es suficiente la presencia de un pequeño fragmento de la proteína huntingtina –aquel fragmento que posee la región de “poliglutaminas”- para que exista toxicidad celular. El uso de métodos experimentales nos permiten introducir este fragmento en células cultivadas, u otros organismos que usamos en el laboratorio -como ratones o la mosca del vinagre Drosophila melanogaster-, a fin de estudiar este fenómeno de toxicidad. Este tipo de experimentos nos permite estudiar además qué moléculas o fármacos -o situaciones experimentales- aumentan o disminuyen la toxicidad del fragmento de “poliglutaminas”.

El grupo del Dr. Marsh estudió qué ocurre con la toxicidad del fragmento de huntingtina que posee la región de las “poliglutaminas” cuando al mismo se le une una pequeña molécula llamada SUMO-1. Esta molécula está presente normalmente en nuestro organismo y nuestras células utilizan SUMO-1 para “unirla” (por medio de una reacción bioquímica) a diversas proteínas y así darles a las mismas un destino o actividad celular específicas. Otra molécula que es utilizada de manera similar por las células es la denominada ubiquitina. Los investigadores del grupo del Dr. Marsh también estudiaron la ubiquitina ya que ha sido demostrado que la “unión” de esta molécula a huntingtina disminuye su toxicidad. Sabemos que la ubiquitina es una “marca” que la célula pone a muchas de aquellas proteínas que deben ser destruidas. En resúmen, los experimentos presentados en la revista Science estudiaron cuál es el grado de toxicidad celular del fragmento de la huntingtina con “poliglutaminas” cuando se permite o se evita que al mismo se unan las moléculas SUMO-1 o ubiquitina. Además, se estudió por qué y para qué las células unen normalmente la molécula SUMO-1 a la huntingtina.

Los investigadores confirmaron que la unión de ubiquitina al fragmento de huntingtina con poliglutaminas es beneficiosa, dado que lo transforma en una molécula menos tóxica. Por otra parte, descubrieron que la unión de SUMO-1 aumenta el grado de toxicidad de este fragmento de huntingtina. Estos resultados son de potencial interés para el futuro tratamiento de la EH dado que es posible ahora estudiar aquellos fármacos eventuales que anulen o disminuyan la actividad de unión de la molecula SUMO-1 a la huntingtina. Si bien estas ideas aún están en el terreno de la experimentación científica, el trabajo publicado en la revista Science contribuye a entender por qué se produce la EH y cuáles son los probables caminos futuros para llegar a su tratamiento o cura.



*Médico Especialista en Enfermedades Neurodegenerativas
Director Laboratorio de Neurogenética
Instituto de Investigación Médica “Mercedes y Martín Ferreyra”
Investigador de CONICET
arosa@immf.uncor.edu



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